¿Qué fue de Linsanity?

Ahora que el ex jugador de New York Knicks anda exhibiéndose en la CBA China,  voy a recuperar este artículo que escribí para Marca.com cuando la Gran Manzana se vio en medio de una incontrolable epidemia: la “Linsanity“.

2012, el año de Lin

2012 será recordado por el título de Miami Heat, el primero de Lebron después de 3 intentos, por las graves lesiones de algunas de las estrellas de la liga (con Derrick Rose a la cabeza) y por la explosión de el jugador más atípico de la liga, Jeremy Lin.

Guardo un especial cariño por el jugador chino, aunque sólo sea porque gracias a una pregunta sobre él, un buen amigo se llevó el premio en “El Millonario”. Lin no tuvo fácil su acceso a la liga. Venía de una de las universidades de mayor prestigio académico en el mundo, Harvard, con unas notas excepcionales. ¿Qué hacía un genio así “perdiendo el tiempo” con el baloncesto”?

Rockets y Warriors no confiaron en él. En ambos casos, la presencia de Lin tenía más que ver con el marketing (Houston se había quedado sin Yao, Golden State tiene, posiblemente, una de las mayores comunidades chinas de todo Estados Unidos a tiro de piedra) que con su calidad como jugador.

Nace la ‘Linsanity’

Al final, de rebote, Lin fue fichado por los Knicks. En principio, más de lo mismo. Un reclamo cara al público al que sacar a pista  en el “Garbage Time”, en los famosos minutos de la basura. Pero la casualidad quiso que las lesiones dejarán a Mike D´Antoni con pocas opciones en el puesto de base.

El 4 de febrero, ante los Nets, Lin anotó 25 puntos saliendo desde el banquillo. Los Knicks iniciaban una racha de 7 victorias, sin importar que a la baja de Baron Davis y Toney Douglas se le uniesen por el camino las de Carmelo Anthony y Amar’e Stoudamire. Había nacido un fenómeno, “Linsanity” que parecía que iba a demoler los cimientos de la franquicia de la Gran Manzana.

Sin las estrellas, Lin se convirtió en el jugador principal de una orquesta que empezaba a sonar mejor que en mucho tiempo. Su arranque anotador como titular en la NBA fue tan increible (considerando sus primeros 7 partidos) que ni siquiera el de Michael Jordan se podía comparar. 14.6 puntos, 6.2 asistencias y 3.1 rebotes eran sus promedios cuando se lesionó el 24 de Marzo ante Detroit. Una lesión que, siendo grave, le permitiría estar de vuelta si el equipo alcanzaba los playoffs.

Como siempre, la vida de los Knicks dió un nuevo giro: sin Lin, Anthony vió el momento de recuperar su lugar como estrella indiscutible del equipo. Su mala sintonía con D´Antoni y el pobre juego del equipo acabó con el italo-americano siendo despedido. Su reemplazo, Mike Woodson, entendió que su misión para ganarse una renovación pasaba por recuperar a sus dos principales estrellas. Sin Lin, no había duda de quiénes eran.

Los Knicks llegaron a playoffs, con Anthony jugando a un nivel increíble. Los Heat acabarían con su temporada en la primera ronda de playoffs. Lin no llegó a recuperarse. Llegó el verano, el momento del mercadeo en la principal liga del mundo. Los Knicks, con su nula confianza en Lin, no le habían ofrecido firmar un contrato que, con jugadores del perfil de Lin cuando llegó a Nueva York (desconocido, con posible margen de mejora), se suele firmar. Una situación que no dejase a los Knicks a expensas de que algún equipo le hiciera una oferta difícilmente igualable. Ese equipo han sido Houston Rockets.

Daryl Morey, el General Manager de los Rockets, lleva años poniendo en práctica buena parte de la teoría que, si habéis visto o leído “Moneyball”, conoceréis (análisis de todo tipo de estadísticas de cada jugador, buscando el de mayor rendimiento y rentabilidad por encima de la fama de los jugadores). Este verano no estaba siendo especialmente bueno para él, acusado de perder buenos jugadores y estar lejos de fichar a los que pretendía.

Buscando hacer espacio para Dwight Howard, Morey “amnistió” a su mejor jugador, Luis Scola. “Luisfa” jugará en los Suns, que aprovecharon el regalo de tener disponible al argentino para empezar la reconstrucción post-Nash con el ex poste baskonista. Junto a él, los Suns ya habían arrebatado a Goran Dragic al equipo que entrena Kevin McHale. “Baskonistas en Arizona” prepara su debut con el escudo de los “Soles”. Como idea, el siguiente episodio se puede rodar en el río Hudson (Teletovic, Prigioni)
Con el equipo deshecho, Morey hizo el que puede ser el mejor movimiento directivo del verano: ofreció un contrato de 25 millones por 3 años a Lin a pagar de una forma peculiar: 5 millones en cada uno de los dos primeros años, acabando con un contrato de 14.8 millones en el tercero.

Los Knicks, que podían igualar cualquier oferta por su agente libre restringido, se veían obligados a retener al jugador más atractivo para su público, un reclamo al que no se renuncia en una ciudad como Nueva York. Pero bajo el nuevo convenio colectivo, y teniendo en cuenta que los Knicks son siempre uno de los equipos con los mayores sueldos, el tercer año de contrato de Lin le podía suponer a los Knicks más de 43 millones de dólares en concepto de sueldo (14.8) y de multas (¡¡28 millones!!) por sobrepasar el tope salarial.

Con Jason Kidd, el rookie Pablo Prigioni y Ray Felton, ex de los Knicks, recuperado tras su mal paso por Portland, firmados en plena negociación para la renovación de Lin, los Knicks acabaron tirando la toalla, dejando al ex base de los Blazers con una situación de presión extrema si Lin muestra el mismo nivel con los Rockets que el que demostró en su breve paso por los Knicks.

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