El Barça se suicida en Anfield

Una noche mágica en Liverpool condena al FC Barcelona, incapaz de volver hacer valer una ventaja de 3 goles en una ronda de Champions League. Los Reds de Jürgen Klopp se meten por segundo año en la final después de remontar los 3 goles del partido de Barcelona sin Mohamed Salah, Roberto Firmino ni Naby Keita. El Barça se suicida en Anfield

Con Manolas muy presente

El griego Manolas eliminó al Barça con un inverosímil remate de cabeza en el Olímpico

Por segundo año consecutivo, el Barça de Lionel Messi perdió una ocasión histórica de soñar con ganar la Champions League. Parecía increíble que “lo de Roma” 12 meses atrás volviera a suceder. Aquel gol de Manolas había hecho mucho daño a los culés y quizás por eso, el propio Messi tomó la palabra en pretemporada, anunciando una conjura del equipo para este año, “aquest any sí”, rompieran la tiranía del Real Madrid en este lustro (4 títulos en 5 años). No será así.

Si hace 6 días parecía injusto que el equipo de Ernesto Valverde hubiese logrado una ventaja de tres goles ante un gran Liverpool (el propio Jürgen Klopp no dudaba en asegurar tras el partido en el Nou Camp que su equipo “difícilmente podía jugar mejor”), en el choque de esta noche en Anfield, lo sorprendente fue que el partido llegase con 1-0 a favor de los Reds al descanso.

El factor Alisson contra el Barça

El guardameta brasileño Alisson Becker fue una pieza clave hace un año en la remontada de la AS Roma ante el FC Barcelona en el Estadio Olímpico. Criticado tras su mediocre actuación en el partido de ida, en el que encajo 4 goles, el internacional brasileño hizo un partido excelente, siendo uno de los factores de aquella noche aciaga para los barcelonistas.

Un año después, Alisson volvió a tener una mala noche en Barcelona, dando muestras de una inseguridad apenas vista en toda la temporada. No fue clave en los tres goles encajados, pero tampoco tuvo ninguna intervención de gran nivel. Sin embargo, como hace un año, en Anfield lo paró todo.

Desde el principio, el brasileño se erigió como líder de su equipo, parando tres tiros claros en una primera parte que, con Karius bajo palos, hubiese acabado con 1-3 sin mayor problema. La apuesta de Klopp por el meta sudamericano salió redonda. La inversión de 150 millones de euros realizada en su contratación en la de Virgil van Dijk se puede dar por amortizada apenas 18 meses después de haberla realizado.

Los Reds pueden con todo

¿Se imaginan que un Barça sin Rakitic, Messi ni Suárez, lesionados, y con Busquets y Jordi Alba tocados, remontasen una eliminatoria tras caer 3-0 en el partido de ida?¿Se imaginan qué titulares se leerían mañana en la prensa nacional e internacional? Pues eso hizo el Liverpool de Jürgen Klopp.

Los Reds perdieron a Keita y Salah en el partido de ida, y no podían contar contar con Firmino desde hace unas semanas. El capitán, Jordan Henderson, estaba tocado. Como el excelente lateral zurdo Robertson, que se sólo aguantó hasta el descanso.

Su cambio, cosas de la vida, fue clave en el partido ya que su recambio, Georginio Wijnaldum, marcó los dos goles que empataban la eliminatoria en el inicio de la segunda parte. Antes, el otro héroe anónimo de este Liverpool, el belga Divock Origi, aprovechó un rechace tras la primera gran pifia de Jordi Alba para abrir el marcador en los primeros diez minutos de la primera parte.

El plan de Klopp sale a la perfección

Hace 6 días, el ex técnico del Mainz y del Borussia Dortmund, acudió a la rueda de prensa en el Nou Camp tras haber encajado un injusto 3-0. Lejos de ir hundido a su cita con los medios de comunicación, Klopp se mostraba esperanzado, feliz por el buen juego de su equipo, regalando elogios al colosal tanto de falta directa de Lionel Messi que parecía haber dejado la eliminatoria resuelta. Menos de una semana después, Klopp reconocía que sus jugadores y él confiaban en remontar la eliminatoria. Sabían que su momento iba a llegar y estaban listos para aprovechar la oportunidad. “Un 3-0 no es definitivo en un partido de ida” sentenció.

Varios fueron los momentos claves de la eliminatoria. La falta de acierto de Mané y Salah en Barcelona; el error de Dembele en la última jugada en el Nou Camp; el tempranero gol de Origi; las paradas de Ter Stegen y Alisson Becker….Para mí, el momento que lo cambió todo fue el segundo gol inglés, el primero de Wijnaldum.

Más allá de la importancia que tenía en el marcador (en el minuto 52, dejando toda la segunda parte para que los Reds pudiesen marcar uno para empatar), el gol fue la continuación de lo visto en el primer gol de Origi. Un error por falta de intensidad, tanto de Alba como de Rakitic, un robo de Alexander-Arnold, que centra al punto de penalti, el balón no es despejado por un central y le queda a placer para que Wijnaldum dispare a Ter Stegen…que no obra el milagro y se muestra humano.

Wijnaldum tira al Barça del pedestal

El doblete de Wijnaldum fue clave en la remontado de los Reds ante el Barça

Ese gol tiró abajo esa especie de aura de imbatibilidad del meta alemán, clave en el primer partido, que no pudo hacer nada en el primer gol, pero que aquí falló. Si anímicamente el gol hacía subir la adrenalina y la moral de los locales, hacía pensar a los de Valverde en lo ocurrido en Roma. Una eliminatoria que estaba ganada; una semana de halagos y de faltas de respeto (no de los jugadores, pero sí del entorno del club culé, aficionados y hasta prensa), menos preciando al subcampeón de Europa; un partido de trámite que de repente, se convertía en una situación donde sólo el Barça podía perder, y el Liverpool, sin presión alguna, tenía todo por ganar.

El tanto fue un palo enorme para los blaugranas, que en apenas dos minutos recibieron el segundo gol, en una remate franco de cabeza de Wijnaldum, que empataba la eliminatoria en el minuto 55.

Lejos de cambiar el guión, los de Klopp siguieron con su plan de juego. El Barça se hundió, apenas inquietando a la mejor defensa del fútbol europeo. Hablar de los bueno que es Van Dijk es una pérdida de tiempo. A día de hoy, no hay ningún central mejor. Por delante, el partido de Henderson y Fabinho fue colosal, mientras que los dobletes de Wijnaldum y Origi dejaron claro el tipo de equipo, con mayúsculas, que ha creado Jürgen Klopp.

¿Y ahora qué?

De lo que sí pueden estar contentos los jugadores que hoy defendieron la camiseta culé es que hoy se acaban las bromas por el gol de Manolas. Después de cómo regalaron el cuarto gol, a 12 minutos del final de una semifinal europea, olvidándose de marcar un saque de esquina como si se tratase de un equipo de benjamines, van a pasar muchos años hasta que nadie, ni culés ni aficionado rivales, se vayan a olvidar de lo vivido esta noche en Anfield.

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